Dora entró a trabajar hace poco tiempo con nosotros, y con muy mal pie. Vino a sustituir a una compañera muy querida de todos que se marchaba siguiendo a su marido funcionario a un nuevo destino en Andalucía. Nos costó aceptar que Dora ocupara su lugar, se sentara a su mesa, y manejara sus asuntos, nos costó muchísimo. La timidez de Dora tampoco ayudaba en la labor, se notaba ajena al grupo, excluída, pero en vez de hacer esfuerzos por integrarse, se encerró en sí misma, aislándose aún más. La cosa no pintaba bien, y Teresa, nuestra jefa, reunió a todo el departamento y puso las cartas boca arriba. Porque en realidad nada había ocurrido, era un caso claro de falta de comunicación. Todos pusimos más cuidado en nuestra actitud, la cosa mejoró, y poquito a poco Dora se fue ganando sus sitio, haciéndose un huequecito en la empresa y por supuesto también en nuestros corazones.
Dora es una chica que puede ir muy clásica un día y súper extravagante al siguiente, sus combinaciones de prendas y colores pueden parecer estrambóticas a veces, pero a mí se me antojan más bien arriesgadas. Nunca indiferentes, en todo caso. Y eso hablando de moda y estilo es lo mejor que se puede decir. Ojalá yo fuera tan atrevida como ella!
Así es como Dora vestía hoy, combinando el fino suéter gris con vaqueros en el mismo tono y bailarinas, y llevando por encima, en forma de camisola, un minivestido malva ceñido con cinturón. Un modelo atrevido sin duda. Pero le sienta bien. Claro que con su cuerpecito es fácil que casi todo siente bien...

Escribe un comentario