Creo que sí. Creo que me irá bien para expresarme, para sacar afuera los mil venenos que me corroen el alma. Escribía notas en post-its y los tiraba apenas escritos. Emborronaba párrafos en libretas y las quemaba puntualmente cada año por San Juan. Nada en mí permanecía, más que la necesidad de expresarme, de escribir como cura, como desahogo, como terapia.
Y ahora quiero que esto permanezca, aunque, de hecho, incoherente y dual como soy, sé que lo que digo es un contrasentido, pues ésta es la segunda versión de este blog. Ya una vez lo borré todo. Aunque, ahora, estoy bastante decidida. Quiero conservarlo. Si una sola persona me contesta, ya me sentiré obligada a conservar su comentario, algo ajeno a mí misma, a ese espacio íntimo y neurótico de mis pensamientos.
Soy una chica muy normal, y a la vez tremendamente particular. Como todas, claro. Me gustan mucho desde siempre la moda y el diseño pero no pude estudiar nada de eso, ni dedicarme a ello de ningún modo que no fuera un hobby. Por presiones familiares estudié Derecho, y a eso me dedico, intento progresar en una asesoría jurídica, la nñas grande de esta ciudad pequeña y provinciana donde vivo. El trabajo en el sector es una verdadera mierda, lo digo como lo siento. Sin apenas sueldo fijo, trabajando a comisión, como si fuera freelance, pagándome yo los impuestos, sin horarios ni jornadas definidas... No era esto lo que yo esperaba cuando era fan de Ally McBeal!! Me fastidia mucho que los que me impidieron estudiar lo que quería ahora se encojan de hombros. Y aún debo dar gracias, que la mayoría de mis compañeras de facultad están en el paro o con asquerosos contratos de colaborador externo sin sueldo alguno y compitiendo con pasantes aún no licenciados dispuestos a hacer lo mismo que ellas sin cobrar. Bueno, mejor lo dejo aquí, que el tema del trabajo, lo habréis notado, me saca bastante de quicio.
¿Que más queréis saber? No sé bién qué contaros. Tengo novio, un hombre mucho mayor que yo, divorciado y con tres hijos. Es una relación muy problemática y no sé si llegará a algún sitio. Aunque sé que le quiero, tengo dudas de que vayamos a pasar la vida juntos. Pero soy muy insegura, tengo pánico a estar sola, y es un buen hombre, y no quiero dejarle... Y en eso llevamos cinco años ya. Por lo demás, bebo bastante más de lo que debería beber, y aunque no me considero alcohólica, sé que me falta muy poco para serlo. No quiero, me horroriza caer al abismo, pero sé que me falta poco. A veces se abre delante mío un pozo sin fondo, y siento vértigo, y tengo que hacer esfuerzos para que no me succione, para no dejarme arrastrar. No sé cómo controlarlo, pero, por favor, no me pidáis que busque ayuda, que no lo voy a hacer.
Como presentación ya está bien, ¿no? Habrá que reservar algo para más adelante. Ahora, supongo, procede quitarse la máscara y presentar la persona que hay detrás de las palabras. Dicho y hecho, esta soy yo.
